Presa de una variedad de acting out freudiano, la protagonista cae en una espiral de actos impulsivos -cuya ultra pulsión es comer chocolates- en que reprime la angustia del suicidio de su familia en un auto-abandono aplastante. El caudal narrativo de hecho, no permite sentir la asfixia porque en ciertos momentos pareciera un tipo de anorexia, hasta que se entiende lo que motiva la flagelación inaudita de Yeon-hee. Película independiente de bajo presupuesto que aprovecha con creces la leña que aviva el psicodrama, en primer lugar una intriga vivaz -sostenible por las actuaciones esmeradas, inc…
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