(CASTELLANO) *Nadie nos salvará* tenía ingredientes para funcionar mucho mejor. Un mundo arrasado por un virus, infectados violentos, supervivientes aislados, una protagonista cargando con un trauma enorme y los paisajes de Nueva Zelanda como escenario. El problema es que todo eso acaba enterrado bajo una película lentísima que parece empeñada en convertir a los zombis en un elemento secundario. Y lo siento, pero a mí este tipo de películas me desesperan. Me recuerda demasiado a algunos de los peores episodios de *The Walking Dead*: aquellos en los que los zombis estaban por ahí, se escu…
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