(CASTELLANO) Hay veces en que marcharse no es exactamente huir, aunque desde fuera lo parezca. Sergio llega a Utrecht para ver un partido del Espanyol y, de repente, decide no volver a Barcelona. Sin un gran plan, sin dinero, sin hablar neerlandés y sin ser capaz siquiera de explicar a los suyos qué demonios está haciendo. Ese punto de partida podría haber terminado convertido en uno de esos dramas de emigración llenos de desgracias acumuladas, pero Gerard Oms hace algo bastante más interesante: sigue a un hombre que parece haberse quedado sin sitio en su propia vida y necesita alejarse mu…
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