(CASTELLANO) Hay algo profundamente auténtico en Friday Night Lights. No se trata solo de un equipo de fútbol americano, sino de una ciudad entera volcando sus esperanzas en chavales que apenas están saliendo de la adolescencia. La película lo retrata con crudeza, sin épicas artificiales ni discursos grandilocuentes, y eso es lo que la hace especial. Conozco de primera mano lo que se siente en un vestuario de high school, la obsesión por llegar a la final estatal, el miedo a fallar cuando toda tu identidad gira en torno al deporte. Por eso me ha tocado ver a Buddy quedarse sin futuro tras u…
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