(CASTELLANO) No es la típica película de vampiros con litros de sangre o sustos fáciles. Tomas Alfredson se mete en un terreno mucho más incómodo: la soledad, el bullying y la violencia cotidiana. Lo hace con una calma rara, que mezcla belleza con algo que incomoda desde el primer minuto. La historia sigue a Oskar, un niño al que machacan en el colegio, y a Eli, la vecina que guarda un secreto oscuro. Entre los dos surge una relación rara, mitad amistad y mitad algo más turbio, que funciona porque se siente honesta y sin adornos. El paisaje sueco no es solo un decorado, es parte del ambi…
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