(CASTELLANO) No me siento del todo objetivo al escribir esto, pero es que no quiero serlo. Dražen me ha tocado por dentro, y me ha hecho llorar como hacía tiempo que no lloraba viendo una película. Porque no era solo cine: era revivir a quien, para mí, siempre ha sido mucho más que un jugador de baloncesto. Dražen era mi ídolo, mi referente, mi héroe. Y este filme, aunque imperfecto, consigue que esa figura vuelva a latir en la pantalla. La propuesta no es un documental ni una crónica deportiva. Es un retrato íntimo, centrado en la persona, no en el mito. Acierta cuando muestra la relación …
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