(CASTELLANO) Caza de brujas parte de un tema poderosísimo. Incómodo. Actual. De esos que obligan a posicionarse, o al menos a revisar certezas. El problema es que la película parece más interesada en demostrar lo lista que es que en contar una historia que te atrape emocionalmente. Y ahí, poco a poco, se va enfriando. Hay un tono pedante en muchos diálogos que acaba pasando factura. Es un tono reconocible, por desgracia: ese de ciertos discursos universitarios que suenan más a exhibición moral que a conversación real. Entiendo que hay una voluntad de retratar ese ambiente —y en ese sentido …
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