Yo es que estoy un poco harto ya de tanta parodia erótica hetero normativa, que solo pretende saciar los sueños húmedos de su directora o productores, en detrimento de una historia que podría haber sido realmente morbosa, centrada de verdad en el deseo, la iniciación y el descubrimiento, pero que se queda estancada debido a esa idea reaccionaria y ultra conservadora del “pareja jovencita-cuarentón buenorro”, del “enseña solo lo justo para excitar a la audiencia” (no vaya a ser que ofendas a un público del siglo XXI infectado por la pandemia del porno moderno), y la estupidez incomprensible del…
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