(CASTELLANO) Hay películas que no pretenden reinventar nada y, aun así, saben perfectamente cómo hacerte pasar un buen rato. Esta va exactamente por ahí. Desde muy pronto deja claro que su objetivo no es la lógica perfecta, ni la profundidad psicológica, ni construir un thriller serio y solemne: quiere meter a Josh Hartnett en un avión lleno de asesinos y ver cuánto caos puede aguantar el aparato antes de aterrizar. Y, aceptando ese juego, funciona bastante bien. Ya lo comentamos cuando la vimos: tiene muchísimo de Bullet Train, esa mezcla de violencia, humor, personajes excéntricos y acció…
Leer reseña completa →