(CASTELLANO) Quien haya leído alguna de mis críticas probablemente ya sabe que tengo un problema con los musicales. No puedo con ellos. Y no es una cuestión de prestigio, tradición o calidad. Sé perfectamente que existen musicales extraordinariamente importantes, que Broadway lleva décadas llenando teatros y que *Mamma Mia!* fue un fenómeno enorme antes incluso de convertirse en película. Me da igual. Nunca he ido a un musical ni en el Broadway madrileño ni en el neoyorquino por una razón bastante sencilla: no me gustan. Hay algo en el mecanismo básico del género que me expul…
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