(CASTELLANO) La idea prometía mucho: Inquisición, Ilustración, invasión napoleónica y Goya como testigo incómodo de todo ello. El problema es que la película salta de un episodio histórico a otro sin terminar de construir un hilo sólido. Cuando parece que va a profundizar, corta y avanza años como si nada. Hay momentos visualmente poderosos. La ambientación está cuidada, la fotografía es elegante y Stellan Skarsgård compone un Goya interesante, aunque curiosamente queda desdibujado en su propia historia. La película quiere ser retrato histórico, melodrama y reflexión política al mismo tiemp…
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