(CASTELLANO) Frozen es una de esas películas a las que es imposible juzgar solo con la cabeza. Aquí entra en juego la memoria, el cariño y, en muchos casos, el desgaste de haberla visto demasiadas veces. Cuando una peli acompaña la infancia de tu hija, deja de ser solo una película y se convierte en algo casi doméstico, familiar. Y eso cambia por completo la forma de mirarla. Más allá del fenómeno, lo que sorprende es lo bien que aguanta el paso del tiempo. La historia avanza con ritmo, sabe cuándo ser clásica y cuándo darle la vuelta a lo que esperamos de un cuento de princesas. No necesit…
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