Posiblemente, la película que cualquier espectador pueda ver de Wes Anderson y no morir en el intento. Basada en un libro infantil, Wes le da toques modernos a la historia, así como su estilo peculiar pues, esta película rodada en stop-motion, no huyen de los típicos primeros planos o travellings tan habituales del director. El film se divide en capítulos, como de un libro se tratara, y con sólo 83 minutos de duración, no se hace nada lenta ni rápida. Los personajes se comen la pantalla en cada plano, seguramente por las voces (en la versión original, doblada por grandes actores de Hollywoo…
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