(CASTELLANO) La serie arranca con un aire clásico de thriller que no pretende reinventar nada, pero sabe atrapar con lo que ofrece. Hay algo hipnótico en esos escenarios naturales que parecen devorar a los personajes, convirtiendo la belleza del entorno en un contraste con la podredumbre moral que se esconde en la trama. Eric Bana demuestra una vez más que puede cargar con el peso de un personaje complejo, un hombre marcado por el dolor y el deber. A su lado, Rosemary DeWitt aporta una calma inquietante, sosteniendo escenas que, sin ella, podrían perder fuerza. La química entre ambos actore…
Leer reseña completa →