(CASTELLANO) Desde el primer minuto queda claro que aquí todo va de ritmo. Layer Cake se mueve con una soltura envidiable, sin perder tiempo en explicaciones innecesarias ni en subrayar lo obvio. La película confía en su historia, en su tono y en su forma de contar, y eso se nota. Hay una sensación constante de avance, de que cada escena empuja a la siguiente sin esfuerzo aparente. El aire británico lo impregna todo: la ironía seca, los diálogos afilados y esa manera tan elegante de retratar el mundo criminal sin romantizarlo en exceso. Tiene mucho del cine de Guy Ritchie, pero sin el exces…
Leer reseña completa →