(CASTELLANO) A veces el problema no es lo mal que está hecha una película, sino lo poco que consigue importarte lo que está contando. Shutter, remake de un film tailandés que sí dejó huella en su día, cae precisamente en eso: una sucesión de sustos previsibles, personajes sin alma y una atmósfera que no llega a despegar. Todo resulta demasiado mecánico. La premisa, al menos sobre el papel, tenía potencial. Un fotógrafo y su pareja descubren presencias fantasmales en sus fotos tras un accidente. Pero lo que podría haber sido una historia inquietante sobre culpa, trauma y fantasmas (en todos …
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